Descubre Guimaraes y Braga

Descubre Guimaraes y Braga, dos joyas históricas del norte de Portugal que combinan un riquísimo legado medieval con el vibrante pulso de la vida contemporánea. Situadas en la verde región del Minho, estas dos ciudades —apenas a 25 kilómetros de distancia entre sí— ofrecen una experiencia única donde la historia, la cultura, la gastronomía y la naturaleza se dan la mano para conquistar a todo aquel que decide explorarlas. Desde calles empedradas con aroma a siglos hasta imponentes castillos, jardines y tradiciones vivas, prepárate para un viaje a través del tiempo que te transportará al corazón auténtico de Portugal.

Un enclave fundamental en la historia de Portugal

Guimaraes es reconocida como el “berço de Portugal” o el “cradle of Portugal”, porque aquí nació y se consolidó la idea de nación. Fue en esta ciudad donde nació Afonso Henriques, el héroe nacional que, tras la batalla de São Mamede en 1128, proclamó la independencia del Reino de Portugal. Paseando por sus calles adoquinadas y plazas medievales, resulta fácil comprender por qué en uno de los bastiones de la antigua muralla puede leerse la célebre inscripción: “Aqui nasceu Portugal”.

Por su parte, Braga, conocida como la “Roma de Portugal”, presume de ser una de las ciudades más antiguas del país y de toda la península ibérica. Fundada como Bracara Augusta por los romanos en el siglo I a.C., fue epicentro religioso, cultural y administrativo durante siglos. Hoy, sus monumentos, catedrales y su animada vida urbana la convierten en un destino fascinante para quienes buscan historia viva y modernidad al mismo tiempo.

Guimaraes: El nacimiento de una nación

Paseando por la ciudad berço

Guimaraes cautiva desde el primer momento. Declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO gracias a su centro histórico excepcionalmente bien conservado, la ciudad permite realizar un auténtico viaje al medievo a través de sus estrechas calles, plazas floridas y arquitectura centenaria. Cada rincón está impregnado de historia y leyendas de caballeros, con la omnipresencia del castillo y el palacio de los duques de Braganza como silenciosos guardianes del pasado.

Castillo de Guimaraes: Símbolo de Independencia

Construido en el siglo X por orden de la condesa Mumadona Dias para proteger el monasterio fundado por ella misma frente a las incursiones vikingas y moras, el castillo de Guimaraes es un icono nacional. De sus sólidos muros de granito surgió no solo la resistencia ante enemigos, sino el germen de la independencia portuguesa. Desde sus torres se obtienen panorámicas impresionantes de la ciudad y sus alrededores verdes y fértiles.

Palacio de los Duques de Braganza

A apenas unos pasos del castillo se alza el majestuoso Palacio dos Duques de Bragança, edificado en el siglo XV por Afonso, conde de Barcelos y primer duque de Braganza. Su arquitectura gótica mezclada con influencias francesas, destaca por sus chimeneas cónicas características y la opulencia de sus interiores. Hoy, el palacio funciona como museo y residencia oficial del presidente de la República cuando visita el norte del país.

Iglesia de Nossa Senhora da Oliveira y Praça da Oliveira

La plaza central del casco antiguo, Largo da Oliveira, constituye el corazón de Guimaraes. Aquí se sitúa la iglesia de Nuestra Señora de la Oliva, impresionante ejemplo del gótico portugués, y la antigua sede del poder local. En la plaza destaca también el Padrão do Salado, un monumento gótico que rememora la batalla de Salado, así como soportales floridos y bares ideales para descansar y disfrutar de un café.

Las calles del pasado: Rua de Santa Maria

Atravesar la Rua de Santa Maria es como caminar siglos atrás. Esta vía conecta el castillo con el corazón de la ciudad baja y está flanqueada por casonas de granito, balcones de hierro forjado y pequeñas tiendas tradicionales, algunas de ellas especializadas en los famosos azulejos portugueses. Aquí reposa la esencia viva de Guimaraes.

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Gastronomía y sabores únicos

Probar la repostería local es imprescindible: las tortas de Guimaraes, hechas con yema de huevo, almendras y calabaza, son una delicia obligada para viajeros golosos. Además, la ciudad ofrece platos típicos del norte de Portugal como el bacalao à Braga, el arroz de pato y guisos tradicionales servidos en las acogedoras tascas que salpican el casco viejo.

Artesanía, cultura y naturaleza

Guimaraes destaca también por sus talleres artesanales de cerámica y azulejería, que perpetúan diseños clásicos y apuestan por la innovación desde la tradición. Durante el año, la ciudad acoge festivales de música, teatro y exposiciones internacionales. Para los amantes de la naturaleza, el Monte da Penha ofrece un teleférico con vistas espectaculares sobre la ciudad y rutas de senderismo entre bosques y miradores.

Braga: Corazón espiritual y cultural

Braga, la “Roma de Portugal”: Tradición, fe y modernidad

A solo 30 minutos de Guimaraes, Braga se presenta como una urbe vibrante donde el pasado romano, la herencia cristiana y la vida contemporánea se entremezclan armoniosamente. Descrita como una de las ciudades más antiguas de la península, Braga fue fundada en torno al año 14 a.C. por los romanos con el nombre de Bracara Augusta, y rápidamente se convirtió en capital de la Gallaecia. Hoy, con una población de más de 200,000 habitantes, la ciudad es la tercera mayor de Portugal y un influyente centro cultural y religioso.

"Qué ver en Oporto

Sé Catedral de Braga: Un viaje por el arte y la fe

La catedral de Braga es uno de los templos cristianos más antiguos del país y un testimonio viviente de la historia sagrada de la región. Su origen se remonta al siglo XI, pero hay constancia de templos anteriores sobre los que se erigió la actual estructura, que presume de una fusión única de elementos románicos, góticos, manuelinos y barrocos. Entre sus capillas y claustros, se han desarrollado algunos de los momentos clave del cristianismo occidental en la península. Visitarla es imprescindible para entender la trascendencia espiritual que Braga ha tenido desde la Edad Media.(Earth Trekkers)

Bom Jesus do Monte: Escalera monumental y naturaleza

En las afueras de la ciudad se erige el santuario de Bom Jesus do Monte, uno de los conjuntos religiosos más fotografiados de Portugal. Su escalera de 577 peldaños decorada con fuentes, estatuas y jardines se ha convertido en símbolo de peregrinación y espiritualidad. Subirla —o tomar el histórico funicular, el más antiguo del mundo en servicio y movido por agua— permite disfrutar de vistas sobre la ciudad, el Miño y las montañas circundantes. En la cima, la iglesia y la paz que rodea el parque invitan a la contemplación y el descanso.

Tradiciones, fiestas y vida urbana

Braga es mucho más que religión. Sus calles, animadas y comerciales, albergan modernas tiendas, cafeterías, restaurantes y una vibrante vida estudiantil, gracias a su prestigiosa universidad. Destacan sus fiestas tradicionales, especialmente la “Semana Santa” y la “Braga Romana”, evento que transforma el casco antiguo en una recreación histórica del Imperio Romano —con desfiles, espectáculos y mercados callejeros—. También son conocidas la Festa de São João y el colorido Carnaval, que muestran una ciudad orgullosa de sus raíces populares.

Patrimonio y arquitectura

El centro histórico de Braga destaca por sus plazas ajardinadas, como el Jardim da Avenida Central, palacios del siglo XVIII, callejones peatonales y numerosas iglesias de diferentes estilos. Lugares como el Teatro Circo, el Palácio do Raio o la famosa fuente del Idomeneo, junto a la riqueza de museos y galerías de arte, convierten un paseo por Braga en un recorrido por siglos de arquitectura y creatividad.

Gastronomía y sabores del Minho

En Braga el recetario tradicional brilla con platos emblemáticos de la cocina minhota. Destacan el bacalao a la Narcisa, los rojões (cerdo adobado), el arroz de pato y embutidos únicos; todo ello suele maridarse con un buen vino “verde”, fresco y afrutado. Los dulces conventuales, como las fillhós, las vieiras de Braga o el pudin Abade de Priscos, representan el legado monástico y el ingenio repostero de la zona.

Guimaraes y Braga juntas: Ruta y consejos para el viajero

¿Por qué visitar ambas ciudades en un mismo viaje?

La proximidad entre Guimaraes y Braga (apenas 25 kilómetros) y su excelente comunicación convierten a ambas en una propuesta ideal para una o dos jornadas completas desde Oporto o como parte de un tour por el norte portugués. El contraste entre Guimaraes —más recogida, medieval y de aire épico— y Braga —urbana, luminosa y espiritual— permite comprender la esencia y diversidad de la identidad portuguesa.

Cómo llegar y moverse

Tanto Guimaraes como Braga están perfectamente comunicadas por tren y autobús con Oporto y entre sí. El trayecto en tren dura poco más de 30 minutos, y los servicios son frecuentes y asequibles. Si prefieres la libertad de un coche de alquiler, las carreteras son excelentes y aparcar en ambas ciudades —especialmente en las zonas indicadas— no suele ser complicado.(GoAskALocal)

Qué ver en 1 o 2 días

Día 1: Guimaraes, esencia medieval

  • Recorrido por el castillo y el kiosco de Afonso Henriques
  • Visita al Palacio de los Duques de Braganza
  • Paseo por la Rua de Santa Maria y paradas en tiendas de artesanía
  • Café y repostería en Largo da Oliveira
  • Tarde en el Monte da Penha, subida en teleférico y rutas cortas de senderismo

Día 2: Braga, arte, historia y fe

  • Visita a la Sé Catedral y paseo por el centro histórico
  • Subida al santuario de Bom Jesus do Monte (a pie o en funicular)
  • Paseo por los jardines de la Avenida Central y visita a iglesias barrocas
  • Almuerzo de gastronomía local en el centro
  • Degustación de dulces conventuales y vinho verde

Naturaleza y excursiones en la región Norte

Ambas ciudades lucen entornos naturales privilegiados. Guimaraes está a tiro de piedra del parque natural Peneda-Gerês, perfecto para rutas, avistamiento de fauna y senderismo. Alrededor de Braga y Guimaraes, los paisajes de viñedos, bosques y pequeñas aldeas invitan a escapadas rurales.

Vive la cultura lusa: festivales y ambiente

A lo largo del año, Guimaraes y Braga celebran eventos culturales y religiosos que reflejan la autenticidad de la región. No te pierdas las fiestas de San Gualter en Guimaraes (agosto), la Semana Santa bracarense o el festival de música Manta, entre otros. Cabe durante tu estancia explorar mercados de productos locales, ferias de antigüedades y rutas temáticas sobre el arte sacro y civil.

Consejos prácticos

  • Reserva alojamientos céntricos para sentir la vida local y acceder a la mayoría de atractivos a pie.
  • Prueba tanto la gastronomía típica en tascas tradicionales como elaboraciones de vanguardia en restaurantes modernos.
  • Consulta la agenda cultural de cada ciudad, pues suelen ofrecer conciertos, exposiciones y actividades gratuitas.
  • Si viajas con niños, ambas ciudades ofrecen parques, museos interactivos y actividades familiares.

Preguntas Frecuentes: Descubre Guimaraes y Braga

¿Cuál es la mejor época para visitar Guimaraes y Braga?

Ambas ciudades tienen un clima atlántico suave, ideal en primavera y otoño por la temperatura placentera y la menor afluencia turística. El verano también es atractivo por las fiestas locales, aunque los meses de julio y agosto pueden resultar más concurridos.

¿Guimaraes o Braga: cuál elegir si tienes solo un día?

Ambas ciudades merecen una visita, pero si solo dispones de un día, Guimaraes es la opción ideal para amantes del medievo, la historia épica y un ambiente más íntimo. Braga es perfecta para quienes buscan arquitectura monumental, arte sacro y un ambiente vibrante de ciudad.

¿Se puede visitar ambas en el mismo día?

Sí, es posible —y común— realizarlas en una jornada, especialmente en visita organizada o con transporte privado. Sin embargo, para explorar sus joyas con calma lo ideal es dedicar al menos un día completo a cada una.

¿Necesito coche para moverme entre Guimaraes y Braga?

No es indispensable. El tren y el autobús son eficientes y económicos. El coche puede ser útil para excursiones rurales o visitas espontáneas a miradores y pueblos cercanos.

¿Son aptas para viajar con niños?

Totalmente. Tanto Guimaraes como Braga destacan por ser destinos familiares, con peatonalización, parques, museos y actividades para todas las edades.

Conclusión: Descubre Guimaraes y Braga y enamórate del norte de Portugal

Viajar para descubrir Guimaraes y Braga es sumergirse en la cuna de una nación, en la Roma portuguesa y en dos ciudades donde el tiempo se detiene pero la vida no para de latir. Cada calle, plaza, iglesia, mirador y sabor te contará la historia de un país forjado entre leyendas, arte, batallas y celebraciones populares.

Haz espacio en tu corazón (y en tu itinerario) para estas ciudades inolvidables. Descubre Guimaraes y Braga: nunca un viaje corto ofreció tanto, tan bello y tan auténtico en el alma de Portugal.

Para más inspiración, consejos y rutas históricas, consulta siempre los recursos oficiales y planifica tu próxima escapada cultural al norte de Portugal, donde cada día es una oportunidad para descubrir Guimaraes y Braga.

 

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Luisa

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