Donde comer en Granada: La guía definitiva de tapas, restaurantes y gastronomía nazarí (2026)

Si existe una ciudad en España donde la gastronomía se convierte en una experiencia casi religiosa, esa es Granada. A los pies de Sierra Nevada y vigilada eternamente por la Alhambra, esta capital andaluza ofrece un paisaje culinario tan mestizo y fascinante como su propia historia. Planificar un viaje y decidir donde comer en Granada puede resultar abrumador debido a la inmensa oferta de bares, tabernas y restaurantes de alta cocina que pueblan sus calles empedradas. Desde la tradición inquebrantable de la tapa gratuita con cada consumición hasta las nuevas Estrellas Michelin que iluminan el panorama gastronómico, Granada es un festín para los sentidos.

En esta guía exhaustiva, no solo te llevaremos a los lugares más turísticos, sino que nos adentraremos en los rincones favoritos de los locales, exploraremos los platos que han definido la identidad granadina durante siglos y te daremos las claves para disfrutar de la ciudad bocado a bocado. Ya sea que busques el bullicio de una barra llena de gente o una cena romántica con vistas a los palacios nazaríes, aquí encontrarás la respuesta definitiva.

Donde comer en Granada

La cultura del tapeo: El arte de comer gratis en Granada

Antes de sentarnos a la mesa con mantel y cubiertos, es obligatorio hablar del fenómeno que ha hecho mundialmente famosa a esta ciudad: las tapas. A diferencia de otras regiones de España donde la tapa se paga, en Granada, la generosidad es ley. Donde comer en Granada a menudo significa simplemente "ir de cañas". Al pedir una cerveza, un vino o un refresco, el camarero servirá automáticamente un plato de comida sin coste adicional.

Esta tradición no es solo una estrategia de marketing; es un estilo de vida. Las tapas pueden ir desde unas sencillas aceitunas o patatas aliñadas en la primera ronda, hasta auténticos guisos, hamburguesitas, migas o pescados fritos en las siguientes. Es común que los grupos de amigos cenen simplemente saltando de bar en bar, una práctica que permite probar una variedad inmensa de sabores por un precio irrisorio.

Sin embargo, hay reglas no escritas. En los bares más tradicionales, no eliges la tapa; te comes lo que te ponen (y suele estar delicioso). En otros más modernos, te darán una lista a elegir. Pero la magia reside en la sorpresa, en ese momento en el que el camarero aterriza un plato de arroz o una rosca de jamón junto a tu bebida fría.

Los templos del tapeo clásico

Para vivir la experiencia auténtica, hay nombres que resuenan con fuerza en la memoria colectiva de los granadinos.

Los Diamantes: El rey de la fritura
Si te gusta el pescado frito, este es tu lugar. Fundado en 1942, Los Diamantes es quizás la barra más famosa de la ciudad. Aunque ahora cuentan con varios locales, el original en la Calle Navas conserva ese encanto frenético donde se come de pie y a codazos. Su secreto no es otro que un producto fresquísimo que llega diariamente de la costa y una técnica de fritura impecable con aceite de oliva virgen extra.
Sus tapas suelen ser generosas raciones de gambas fritas, boquerones, calamares, cazón en adobo o mollejas. Es el sitio ideal para empezar la ruta, aunque prepárate para hacer cola, ya que su fama es merecida y atrae a multitudes.

Bodegas Castañeda: Solera y tradición
Entrar en Bodegas Castañeda es viajar en el tiempo. Situado cerca de la Gran Vía y Plaza Nueva, este local es un espectáculo visual con sus barricas de madera y botellas polvorientas. Es famoso por su vermú casero (el "calicasas") y sus "tablas", combinados fríos de embutidos, quesos, patés y ahumados que desafían al apetito más voraz.
Es un lugar bullicioso, ruidoso y lleno de vida. Aquí la tapa puede ser un plato de arroz, unas migas o una ensaladilla rusa clásica. Es uno de esos sitios imprescindibles donde comer en Granada si buscas sentir el pulso histórico de la ciudad.
(HOLA)

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Bar Provincias: El rincón del flamenco
Escondido cerca de la Catedral, el Bar Provincias es un santuario para los amantes del flamenco y la buena comida. Fue el lugar predilecto de Enrique Morente, cuya presencia se siente en las fotografías que adornan las paredes. Además de su ambiente cultural, su cocina es honesta y sabrosa. Las tapas de pescado frito son excelentes, y si decides pedir raciones, sus alcachofas fritas o a la plancha son legendarias entre los locales.
(Guía Repsol)

Calles imprescindibles para una ruta de tapas

Si prefieres dejarte llevar y entrar donde veas ambiente, anota estas calles en tu mapa:

  1. Calle Navas: Conocida popularmente como la "calle de las tapas". Es peatonal y está repleta de bares y restaurantes uno tras otro. Aquí encontrarás desde Los Diamantes hasta asadores de carne.
  2. Calle Elvira: Paralela a la Gran Vía, es la entrada al bajo Albaicín. Tiene un aire más bohemio y alternativo, con locales que mezclan tapas andaluzas con sabores árabes.
  3. Campo del Príncipe (Realejo): En el antiguo barrio judío, esta gran plaza es perfecta para disfrutar de las terrazas al sol. Es una zona muy querida por los granadinos para el tapeo de mediodía.
  4. Plaza de Toros: Si tienes un hambre voraz, esta es tu zona. Al estar un poco más alejada del centro turístico, las tapas aquí son famosas por su tamaño XXL. Con dos o tres bebidas, habrás cenado.

Platos típicos que debes probar en Granada

Saber donde comer en Granada es tan importante como saber qué comer. La gastronomía granadina es hija de su geografía: mar, vega y montaña. La influencia árabe es palpable en el uso de especias, frutos secos y miel, mientras que la tradición cristiana aporta los guisos de cerdo y las ollas contundentes.

Habas con Jamón

Este es, posiblemente, el plato estrella de la cocina local. Las habas verdes, tiernas y dulces, se cultivan en la fértil Vega de Granada. Se cocinan en un sofrito de cebolla y aceite de oliva y se acompañan de generosos tacos de Jamón de Trevélez, curado en las alturas de Sierra Nevada. A menudo se sirven con un huevo frito encima, cuya yema se rompe para mezclar sabores. Es un plato sencillo que eleva el producto local a la máxima potencia.

Tortilla del Sacromonte

Una receta para valientes y curiosos. Esta tortilla no es la clásica de patatas. Originaria del barrio gitano del Sacromonte, se elabora tradicionalmente con sesos de carnero o ternera y criadillas, mezclados con huevo, nueces, guisantes y pan rallado. Aunque pueda sonar intimidante para algunos, su textura es increíblemente suave y su sabor, delicado. Hoy en día, muchos restaurantes ofrecen versiones suavizadas, pero probar la original es una experiencia cultural.

Remojón Granadino

La herencia árabe en un plato. Se trata de una ensalada refrescante que combina el dulce y el salado. La base son naranjas peladas y troceadas, mezcladas con bacalao desmigado (previamente desalado o asado), cebolleta, aceitunas negras y un buen chorro de aceite de oliva virgen extra. En algunas variantes se añade huevo duro o patata cocida. Es el entrante perfecto para limpiar el paladar.

Plato Alpujarreño

Si subes a la Alpujarra o si tienes mucho apetito en la ciudad, este plato es un desafío calórico. Consiste en una combinación de patatas a lo pobre (fritas lentamente con pimiento y cebolla), huevo frito, lomo de orza, longaniza, morcilla y jamón serrano. Es comida de pastores y montañeses, diseñada para dar energía en los duros inviernos de la sierra.

Plato Alpujarreño

Alta Cocina y Restaurantes con Encanto

Granada no vive solo de tapas. En los últimos años, la ciudad ha experimentado una revolución gastronómica que ha elevado el nivel de sus restaurantes, fusionando la tradición nazarí con técnicas de vanguardia. Si buscas donde comer en Granada para una ocasión especial, estas son las mejores opciones.

Restaurante Faralá: La nueva estrella de la ciudad

Ubicado en la Cuesta de Gomérez, camino a la Alhambra, Faralá ha logrado un hito histórico al conseguir una Estrella Michelin para Granada capital. Bajo la dirección de la chef Cristina Jiménez, este restaurante ofrece una oda a la cultura andaluza y granadina.
Sus menús degustación (con nombres evocadores como "Susurros del Sacromonte") son un viaje sensorial. Platos como la tartaleta de trucha de Riofrío o la pastela moruna reinterpretan los sabores locales con una elegancia técnica asombrosa. El ambiente es sofisticado, y el servicio, impecable. Es, sin duda, la parada obligatoria para los gourmets que visitan la ciudad.

Damasqueros: Cocina de autor en el Realejo

Lola Marín es el alma de Damasqueros, un restaurante que apuesta por un menú degustación semanal que cambia según el mercado. Su filosofía es clara: producto de temporada y honestidad. Aquí no hay carta fija, lo que garantiza que siempre comerás lo mejor que la tierra y el mar ofrecen en ese momento.
Desde quisquillas de Motril con garbanzos hasta guisos de caza en otoño, la cocina de Damasqueros es sutil y refinada. El local es íntimo y acogedor, perfecto para quienes huyen de las aglomeraciones y buscan una experiencia culinaria reposada y exquisita.

Atelier Casa de Comidas

Este restaurante ha sido reconocido consistentemente por la Guía Michelin (Bib Gourmand) y la Guía Repsol. Situado cerca del centro, Atelier ofrece una cocina creativa pero sin pretensiones excesivas. Es el lugar donde la técnica moderna se encuentra con el guiso de la abuela. Su relación calidad-precio es una de las mejores de la ciudad para el nivel de cocina que ofrecen.

Comer con vistas a la Alhambra: Una experiencia inolvidable

No se puede hablar de donde comer en Granada sin mencionar los Cármenes del Albaicín. Un "Carmen" es una vivienda típica granadina con jardín y huerta, muchas de las cuales se han convertido en restaurantes que ofrecen las vistas más espectaculares del mundo: la Alhambra iluminada frente a ti.

El Huerto de Juan Ranas

Quizás el mirador más famoso convertido en restaurante. Situado justo debajo del Mirador de San Nicolás, las vistas desde sus mesas son tan impresionantes que casi eclipsan la comida. Sin embargo, su cocina no se queda atrás. Ofrecen platos andaluces actualizados, como un salmorejo sedoso, croquetas melosas y carnes a la brasa. Es un lugar caro, sí, pero estás pagando por una ubicación única en el planeta. Ideal para una pedida de mano o una cena romántica inolvidable.

Carmen de Aben Humeya

Este restaurante combina historia y gastronomía. Situado en una casa morisca histórica, sus jardines aterrazados miran directamente a la muralla de la Alhambra. La propuesta culinaria es contemporánea y atrevida, fusionando ingredientes locales con toques internacionales. Platos como el carpaccio de quisquillas o el rabo de toro deshuesado son clásicos de su carta. Cenar aquí, con el sonido del agua de las fuentes y el olor a jazmín, es la definición pura de la magia de Granada.

Las Tomasas

Otro clásico del Albaicín que nunca falla. Las Tomasas ofrece una cocina de mercado estacional muy cuidada. En verano, sus jardines son un refugio de frescura; en invierno, sus salones interiores con ventanales permiten disfrutar de las vistas al calor de la chimenea. Su carta de vinos es extensa y sus postres, caseros y deliciosos. Es un restaurante elegante que mantiene un equilibrio perfecto entre la calidad gastronómica y la belleza del entorno.

Opciones para todos los bolsillos: Bueno, Bonito y Barato

Granada es una ciudad universitaria, lo que garantiza una amplia oferta de lugares donde comer bien y barato. Si tu presupuesto es ajustado o simplemente buscas algo rápido y sabroso, estas son tus mejores opciones.

Bar Aliatar: Los bocadillos más famosos
Desde 1947, este bar es una institución en la ciudad. No esperes alta cocina, aquí se viene a comer bocadillos, pero ¡qué bocadillos! El pan es crujiente y los rellenos son generosos y variados. El de habas con jamón, el de perrito (una versión local del hot dog) o el de alcachofas con mayonesa son legendarios. Es el lugar perfecto para una comida rápida mientras recorres el centro comercial de la ciudad.

Bar Casa Julio
Escondido en una callejuela cerca de Plaza Nueva, este pequeño local (ahora con más sucursales) es famoso por una cosa: sus berenjenas fritas. Crujientes por fuera, cremosas por dentro y nada aceitosas. También bordan el cazón en adobo. Es un sitio de paso obligado para tomar una caña y una ración antes de seguir explorando.

Taberna La Tana
Aunque la hemos mencionado como un clásico, La Tana merece un apartado propio por su calidad-precio en vinos. Si eres amante de la enología, este es tu paraíso. Jesús, el dueño, te guiará por cientos de referencias de vinos andaluces y nacionales. Las tapas aquí son frías pero de altísima calidad: tomates de la huerta que saben a gloria, patés caseros, quesos y embutidos ibéricos. Es un lugar pequeño, acogedor y lleno de encanto.

Del Mar a la Montaña: El producto granadino

Granada tiene la suerte de contar con costa tropical y alta montaña en la misma provincia, lo que enriquece enormemente su despensa.

El tesoro de la Costa: La Quisquilla de Motril

Cuando busques donde comer en Granada, fíjate si en la carta tienen "Quisquillas de Motril". Este pequeño crustáceo es una joya gastronómica. Se suelen servir cocidas o a la plancha con un poco de sal gorda. Su sabor es dulce, delicado y potente a la vez. Restaurantes como Cunini, en la Plaza de la Pescadería, o el ya mencionado Bar FM, son los mejores lugares para probar este manjar junto con otros mariscos frescos de la costa granadina.

Carnes y guisos de Sierra Nevada

Para los amantes de la carne, Granada ofrece el choto al ajillo (cabrito) y excelentes cortes de ternera pajuna, una raza autóctona de Sierra Nevada. Restaurantes como Apö se han especializado en carnes maduradas y brasas, ofreciendo una experiencia carnívora de primer nivel en el centro de la ciudad. El olor a brasa y el cuidado del producto hacen de este lugar una referencia moderna indispensable.

La hora del dulce: Piononos y más

Ninguna comida en Granada está completa sin el postre. Y aquí, el rey indiscutible es el Pionono de Santa Fe. Este pequeño pastel, creado en honor al Papa Pío IX, consiste en una lámina de bizcocho enrollada, emborrachada en almíbar y coronada con crema tostada. Se come de un bocado (o dos) y es una explosión de dulzura. Puedes encontrarlos en casi todas las pastelerías, pero los de Casa Ysla son los más tradicionales.

Otro dulce imperdible, especialmente en Semana Santa, son los pestiños y los roscos fritos, herencia de la repostería morisca que dominó la ciudad durante siglos.

Consejos prácticos para comer en Granada

  1. Horarios: El almuerzo suele ser de 13:30 a 15:30 y la cena de 20:30 a 23:00. Sin embargo, los bares de tapas suelen tener la cocina abierta en horario continuo o más extendido.
  2. Reservas: Para los restaurantes con vistas en el Albaicín (como Juan Ranas o Aben Humeya) y los Estrella Michelin, es imprescindible reservar con semanas de antelación, especialmente en primavera y fines de semana.
  3. Tapas vs. Raciones: Si sois un grupo, lo ideal es pedir bebidas para probar las tapas gratis y luego complementar con un par de "raciones" al centro para compartir. Es la forma más social y divertida de comer.
  4. Alergias: La mayoría de los sitios están muy concienciados, pero ten en cuenta que en las freidurías (como Los Diamantes) existe riesgo de contaminación cruzada por el uso de harinas. Pregunta siempre.

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Luisa

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