Hay decisiones que, vistas desde fuera, parecen un paso atrás. Dejar Mugaritz —uno de los restaurantes más influyentes del mundo según la lista World's 50 Best Restaurants— para abrir un bar en un pueblo conquense de 6.000 habitantes suena, en el mejor de los casos, a romanticismo imprudente. Pero Jésica Alfaro y Soledad López no tomaron esa decisión desde la ingenuidad: la tomaron desde el cálculo, el cansancio del circuito y una convicción profunda sobre lo que la hostelería debería ser.
El resultado es La Bodeguilla de Motilla, un pequeño bar-abacería en la plaza de Motilla del Palancar (Cuenca) que en pocos meses se ha convertido en uno de los proyectos gastronómicos más comentados de Castilla-La Mancha, con una valoración de 4,9 sobre 5 en Google y clientes llegados desde Bélgica y Alemania.
La historia: de Mugaritz a la plaza del pueblo
Jésica y Soledad son conquenses. Una de Motilla del Palancar; la otra, de Quintanar del Rey. Su historia comenzó cuando se conocieron en el Basque Culinary Center, la escuela de gastronomía vasca considerada una de las mejores del mundo. De allí pasaron a Mugaritz —Jésica en cocina, Soledad en sala— y después al mundo: Singapur, Costa Rica, varios proyectos en España.
El camino habitual de quien llega tan lejos suele ir hacia arriba en la misma dirección: más estrellas, más reconocimiento, más distancia del cliente. Ellas eligieron otra dirección.
Mientras trabajaban en Madrid empezaron a elaborar el plan: carta, concepto, plan de negocio. Se fijaron en un local vacío en la plaza de Motilla, un espacio que Jésica recordaba de la infancia como centro vivo del pueblo y que con los años había quedado sin vida. Contrataron un diseñador para la reforma y lo convirtieron en lo que es hoy: terraza, barra, pequeño comedor y una cocina de apenas un metro cuadrado desde la que se puede ver a Jésica trabajar.
El concepto: abacería, producto y vino natural
La Bodeguilla no es un restaurante gastronómico ni pretende serlo. Jésica la define como una abacería: un término del sur de España que designa el establecimiento donde se abastecía de productos básicos —bacalao, garbanzos, conservas— y que aquí evoluciona hacia una propuesta de producto honesto, técnica mínima y mucha rotación.
La carta cambia con frecuencia —vinos por copas, bocados fuera de carta, pequeñas novedades cada semana— para mantener vivo el interés en un entorno donde, como dice Soledad, "en muchos sitios la carta lleva 15 años sin moverse".
En la selección de vinos apuestan por pequeños productores locales. Castilla-La Mancha es la mayor región vinícola del mundo por superficie, pero el consumo local de vino de calidad ha sido históricamente bajo. La Bodeguilla trabaja para cambiar eso desde la barra, incluyendo un vino propio elaborado con una bodega de la zona.
- Dirección: Plaza principal, Motilla del Palancar, Cuenca
- Horario: Jueves a domingo (4 días a la semana)
- Valoración Google: 4,9 / 5
- Precio medio: €€ (tapas y bocados)
- Instagram: @labodeguillamotilla
Qué comer en La Bodeguilla
La propuesta gira en torno a bocados que se pueden comer con las manos, conservas de calidad y pequeños platos que combinan técnica de alta cocina con ingredientes del entorno.
El público que mejor ha respondido es el de entre 40 y 50 años: consumidores que valoran el producto, están dispuestos a pagar por calidad y buscan un punto de encuentro. Pero la clientela es más diversa de lo esperado: viajeros de paso que los descubren en Google Maps, turistas extranjeros que incluyen Motilla en sus rutas por España y, progresivamente, gente joven que se acerca al vino.
Una tendencia que crece en la España vaciada
La historia de La Bodeguilla no es un caso aislado. Forma parte de una corriente creciente: profesionales jóvenes con formación de élite que eligen volver al territorio de origen para crear proyectos de pequeña escala, sostenibles laboralmente y conectados con la comunidad.
El contraste es con el modelo de restauración gastronómica de alta gama, al que Jésica se refiere sin ambages: "el gastronómico se está empezando a quemar, porque al final quema a la gente". Un fenómeno que la propia Guía Michelin ha señalado al analizar cómo los restaurantes de élite en entornos rurales tienen que equilibrar excelencia con sostenibilidad humana y económica.
El proyecto ha recibido el Reconocimiento Somos km.0 en la categoría de impulso a la economía rural y lucha contra la despoblación. En paralelo, Jésica y Soledad ya trabajan en otros formatos: un servicio de catering y una food truck que llevarán el espíritu de La Bodeguilla fuera de la plaza.
Cómo llegar y cuándo ir
Motilla del Palancar se encuentra a 150 km de Madrid por la A-3 (dirección Valencia), en el límite entre la provincia de Cuenca y la de Valencia. El viaje en coche dura aproximadamente hora y media. También existe servicio de autobús desde Atocha con la compañía Avanza.
La Bodeguilla abre cuatro días a la semana (consulta horarios actualizados en su Instagram). Si vas en fin de semana, llega pronto: el local es pequeño y la demanda ha desbordado las expectativas iniciales.
Para quienes quieran convertir la visita en una escapada, Cuenca capital está a 60 km y ofrece una oferta hotelera excelente. La provincia también es territorio de enoturismo de primer nivel, con denominaciones como Manchuela, Uclés y Ribera del Júcar.
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