Los mejores bocadillos de calamares en Madrid
Pocas cosas representan mejor la esencia castiza de la capital que sentarse (o acodarse en la barra) con una caña bien tirada y uno de los mejores bocadillos de calamares en Madrid. No importa si vienes de turismo, si eres madrileño de toda la vida o si solo estás de paso unas horas: este bocado sencillo, crujiente y jugoso se ha convertido en un auténtico rito gastronómico.
En este artículo repasamos las mejores barras de la ciudad para disfrutar del bocata clásico de la Plaza Mayor, las versiones más modernas con pan brioche, rejos y salsas creativas, y también algunas direcciones menos turísticas muy queridas por los locales. Además, te contaremos por qué este bocadillo es tan típico en Madrid y qué lo hace tan especial.

Breve historia del bocadillo de calamares en Madrid
Aunque en el imaginario colectivo el bocata de calamares parece inseparable de Madrid, su origen se entiende mejor si miramos un poco hacia atrás.
- Siglo XVI–XVIII: el pescado llega a la corte madrileña gracias a ingeniosos métodos de conservación (salazones, ahumados y transporte en carros con pozos de nieve) desde las costas del norte y del sur. Durante la Cuaresma, cuando el Código de Derecho Canónico prohibía comer carne ciertos días, el pescado se convirtió en alternativa obligatoria.
- Influencia andaluza (siglo XIX): la gastronomía andaluza introduce en Madrid el clásico rebozado de pescados y mariscos. El calamar, barato, sin espinas y muy versátil, se populariza rápidamente en tabernas y bares.
- Auge en el siglo XX: a partir de los años 50–60, los bares en torno a la Plaza Mayor y locales como El Brillante comienzan a despachar miles de bocadillos al día. Sencillos, rápidos, saciantes y baratos, se convierten en el “fast food castizo” por excelencia.
Hoy, los mejores bocadillos de calamares en Madrid combinan esa tradición con nuevas técnicas de fritura, panes más cuidados y salsas que elevan este clásico sin perder su alma callejera.

Qué debe tener un gran bocadillo de calamares
Antes de entrar en la ruta por los mejores bocadillos de calamares en Madrid, conviene tener claros algunos criterios. No todos los bocatas son iguales: hay diferencia entre uno correcto y uno memorable.
- Calamar de calidad
- Fresco o de excelente congelación, bien limpio.
- Textura tierna, nunca chiclosa ni reseca.
- Anillas o tiras generosas, sin tacañerías.
- Rebozado y fritura
- Harina fina, a menudo sola (sin pan rallado), al estilo andaluz.
- Aceite muy caliente y limpio para lograr un dorado uniforme.
- Capa crujiente, nada grasienta.
- Pan a la altura
- En la versión clásica: barra o pistola crujiente por fuera y miga suave.
- En las versiones modernas: brioche, mollete o pan de cristal que aguanten bien la fritura.
- El pan debe sujetar el relleno, no deshacerse en la primera mordida.
- Equilibrio y cantidad
- Bocadillo colmado, pero equilibrado: que se pueda comer sin desmoronarse por completo.
- Proporción justa entre pan, calamar y, si la hay, salsa.
- Opcionales que suman
- Un toque de limón recién exprimido.
- Mayonesa suave, alioli ligero, notas cítricas o picantes bien integradas.
- Y, por supuesto, una buena caña bien tirada o un vermut de grifo al lado.
Con estos criterios en mente, vamos con la guía de los mejores bocadillos de calamares en Madrid, desde lo más clásico hasta lo más moderno.

Clásicos imprescindibles cerca de la Plaza Mayor
Si hay una zona donde se concentran los mejores bocadillos de calamares en Madrid en versión más castiza, es el entorno de la Plaza Mayor. Aquí el bocata es casi un souvenir comestible.
La Campana (calidad-precio imbatible)
- Dónde: Calle Botoneras, 6 (junto a Plaza Mayor)
- Estilo: muy clásico, barra abarrotada, comer de pie.
En activo desde 1870 (nació como Bodegas Sierra), La Campana es quizá la barra más famosa entre turistas y muchos madrileños que siguen volviendo. Su especialidad son los bocatas de calamares: pan crujiente, calamares recién fritos, precio muy ajustado (alrededor de 4–4,50 € según últimas referencias) y servicio rapidísimo.
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Mejores Restaurantes Donde Comer en CalatayudSuele haber cola a casi cualquier hora, pero va muy deprisa. También sirven bocadillo de tortilla, lomo o salchichas, pero aquí se viene, sobre todo, a por el bocata de calamares “de manual”.

La Ideal (el “templo” del pan crujiente)
- Dónde: Calle Botoneras, 4
- Estilo: barra estrecha, bocatas muy llenos, tradición pura.
Vecina de La Campana, La Ideal se disputa con ella el título del mejor bocata de la zona. Su fórmula: pan especialmente crujiente, calamares recién salidos de la freidora y una cantidad tan generosa que cuesta cerrar el bocadillo.
Es habitual comerlo de pie en la barra o incluso en la calle. Los precios rondan también los 4 € y la experiencia es 100 % castiza: ruido de platos, camareros cantando comandas y un ir y venir constante de bocatas.

Bar Postas (uno de los reyes de la fritura castiza)
- Dónde: Calle Postas, 13 (a dos pasos de la Plaza Mayor)
- Estilo: antigua freiduría, barra metálica, ritmo frenético.
Bar Postas es uno de esos locales que aparecen en todas las listas de los mejores bocadillos de calamares en Madrid por méritos propios. Empezó como freiduría de pescado y hoy sus bocatas de calamares pueden venderse por miles al día en temporada alta.
- Calamares muy tiernos, rebozado clásico y abundante.
- Pan blanco blandito, bien colmado.
- Ambiente de bar de toda la vida: barra de aluminio, cañas bien tiradas, parroquia mezclada con turistas.
Además, tiene un puntito de historia cinematográfica: aquí se rodaron escenas de Las edades de Lulú de Bigas Luna.
Cervecería Plaza Mayor (un clásico de la propia plaza)
- Dónde: Plaza Mayor, 2
- Estilo: terraza y barra interior, turística pero muy castiza.
En plena Plaza Mayor, la Cervecería Plaza Mayor es otra dirección indispensable para tomar el bocadillo “oficial” del lugar: pan estrecho, calamares a rebosar y la opción de disfrutarlo en terraza contemplando el ir y venir de turistas, músicos callejeros y paseantes.
No es, ni pretende ser, el sitio más barato de la ciudad, pero cumple muy bien con la idea de tomarse este bocata donde manda la tradición: en la propia Plaza Mayor.
El Brillante y otros templos históricos del bocata de calamares
Más allá del entorno de la Plaza Mayor, hay bares que se han ganado fama nacional gracias a su bocadillo de calamares. Entre ellos, uno destaca por encima de todos.
El Brillante (mito frente a Atocha)
- Dónde: Plaza Emperador Carlos V (frente a Atocha)
- Estilo: cervecería amplia, barra larguísima, punto neurálgico de viajeros.
Abierto desde 1961 (otras fuentes hablan de 1952), El Brillante es probablemente el bar de bocadillos de calamares más conocido de Madrid. Situado justo frente a la estación de Atocha y muy cerca del Museo Reina Sofía, funciona como carta de presentación y despedida gastronómica de la ciudad para muchos viajeros.
Su bocadillo:
- Anillas grandes de calamar, con rebozado justo.
- Pan consistente, con buenas dimensiones.
- Sabor intenso, apariencia algo “basta” pero calamar sorprendentemente tierno.
- Precio más alto que la media (alrededor de 7–7,5 € según opiniones recientes).
Aunque las opiniones en plataformas como TripAdvisor están divididas, sigue siendo un icono del fast food castizo y una parada obligada para quienes quieran conocer la vertiente más mítica (y polémica) del bocata de calamares en Madrid.

Los Bocadillos (fast food madrileño desde 1947)
- Dónde: Marqués de Urquijo, 1 (Argüelles) y Gaztambide, 27 (Chamberí)
- Estilo: barra de barrio, servicio continuo, espíritu de “come rápido y bien”.
Como su nombre ya deja claro, aquí se viene a por bocatas. Desde 1947, Los Bocadillos sirve panes sencillos pero bien hechos y rellenos generosos. El bocadillo de calamares es uno de sus imprescindibles, perfecto para comer a deshoras, después del cine o antes de seguir de cañas por la zona de Argüelles.
El Respiro (bocata de calamares en versión manejable)
- Dónde: Calle de las Infantas, 34 (Chueca)
- Estilo: bar de tapas de toda la vida, ambiente animado.
En pleno barrio de Chueca, El Respiro es un refugio frente a la gentrificación: tapas gratis con la bebida, raciones y un bocadillo de calamares con personalidad propia. Aquí las tiras de calamar son alargadas, no en anillas, lo que hace el bocado más cómodo. El bocata es algo más pequeño que otros, ideal para acompañar un par de rondas.
Bares castizos de barrio con bocata de calamares de culto
Lejos de la ruta más turística, muchos madrileños recomiendan otras barras donde encontrar los mejores bocadillos de calamares en Madrid con menos aglomeraciones de cámara en mano y más ambiente local.
Los Torreznos (el bocata más clásico de barrio)
- Dónde: Goya, 88 · López de Hoyos, 149 · Alonso Cano, 69
- Estilo: templo del torrezno… y del bocata de calamares tradicional.
Aunque el nombre haga pensar solo en panceta, en Los Torreznos el bocadillo de calamares es otra de sus joyas. Aquí no hay reinterpretaciones ni artificios:
- Pan de barra, sin más historias.
- Anillas de calamar anchas y abundantes.
- Fritura clásica, sin salsas ni adornos extra.
Es la versión de manual del bocata castizo, la que parece salida de los años 60 pero con materias primas muy cuidadas. Llenos diarios, sobre todo en fines de semana, y ambiente muy madrileño.

Bar Sidi (espíritu La Ardosa en Malasaña)
- Dónde: Calle Colón, 15 (junto a plaza de San Ildefonso)
- Estilo: taberna reformada, mezcla de parroquianos y público joven.
Parte del grupo La Ardosa, Bar Sidi ha sabido renovar su imagen sin perder su aire clásico. Aquí se elaboran bocadillos de calamares al estilo más tradicional: pan crujiente, rebozado fino, calamar jugoso y precios muy contenidos.
Su larga barra invita a maridar el bocata con una caña bien tirada, alguna ración de bravas y el ir y venir constante de gente del barrio y curiosos foodies.
Cervecería La Campana… y su “ruta paralela”
Aunque ya hemos hablado de La Campana, conviene destacar que a su alrededor se ha ido creando una especie de micro-ruta del bocata de calamares: La Ideal, Postas, otras freidurías más pequeñas… Todo ello convierte las calles aledañas a la Plaza Mayor (Botoneras, Postas, etc.) en la mayor concentración de bocatas de calamar por metro cuadrado.
Versiones modernas y creativas del bocadillo de calamares
La tradición no está reñida con la creatividad. En los últimos años, varios cocineros y locales contemporáneos han reinventado el clásico, manteniendo el espíritu pero elevando técnica, producto y presentación.
Bareto (pan de cristal y chipirones a la andaluza)
- Dónde: Alcalá, 55 · Atocha, 120 · otros locales (Olavide, Caleido, aeropuerto…)
- Estilo: bar castizo “puesto al día”, con decoración clásica y ambiente muy vivo.
Bareto se ha convertido en una referencia cuando se habla de los mejores bocadillos de calamares en Madrid en clave moderna. Su versión:
- Lo llaman “montado de chipirones a la andaluza”.
- Chipirones fritos con rebozado muy fino.
- Pan de cristal, ligero y crujiente.
- Salsa alioli de brava que aporta un punto más goloso y picante.
La sensación es la de comerse un bocata de calamares de toda la vida, pero con una fritura impecable, un pan de calidad superior y una salsa que no tapa el sabor del calamar. Una parada imprescindible tanto en su local de Cibeles (Alcalá 55) como en el recién abierto de Atocha 120.
In-Pulso (el bocadillo de calamares más moderno de Madrid)
- Dónde: Calle Ariel, 15 (zona Legazpi / Méndez Álvaro)
- Estilo: casa de comidas moderna con guiños a la tradición madrileña.
Del chef Álex de la Fuente, formado con grandes como Ramón Freixa, Santi Santamaría o Ricardo Sanz, nace “Pongamos que hablo de Madrid”, su particular versión del bocata de calamares:
- Pan de brioche de la panadería ‘Madreamiga’, tierno y tostado.
- Chipirones rebozados y fritos, muy crujientes.
- Mayonesa de cítricos, que le da frescor sin enmascarar el conjunto.
- Presentación que recuerda a un crab roll, en lugar del típico bocata de barra.
La filosofía de In-Pulso es clara: sabores castizos reconocibles, pero con una puesta en escena y una técnica muy cuidadas. Ideal para quienes quieren saborear un guiño al bocadillo de calamares dentro de un menú más gastronómico.
Santerra Neotaberna (Rejos Chili Pepper)
- Dónde: Calle Ponzano, 62
- Estilo: neotaberna en plena “milla gastro” de Ponzano, cocina non-stop y cócteles.
En Santerra Neotaberna, dirigida por Miguel Carretero (1 Sol Repsol en Santerra), el bocadillo de calamares se transforma en el famoso Rejos Chili Pepper:
- En vez de calamar clásico, usan rejos (las patas), con textura muy particular.
- Pan brioche esponjoso.
- Mayonesa de chipotle, que aporta un toque ahumado y picante.
- Mezcla de hierbas frescas y un chorrito de lima.
Es una reinterpretación total del bocata castizo, más próxima a un bocadillo gourmet, perfecta para compartir junto a sus croquetas o sus torreznos en una comida de tapeo largo.

Hermanos Vinagre (aperitivo top con toque cítrico)
- Dónde: Cardenal Cisneros, 26 · Narváez, 58 · Gravina, 17, entre otros
- Estilo: templo del aperitivo, encurtidos y conservas con mucho nivel.
Famosos por sus banderillas y boquerones, en Hermanos Vinagre también se toman muy en serio el bocadillo de calamares:
- Calamares de mediano tamaño rebozados y fritos al modo clásico.
- Pan tipo brioche.
- Mayonesa ligeramente picante y ralladura de lima, que refresca el conjunto.
Es un bocata de formato más bien pequeño, pensado para poder compartir con otros bocados de la casa: gildas, mejillones en escabeche, ensaladilla… Perfecto para el vermut de fin de semana.
Bar Manero (versión elegante con mollete y mahonesa de lima)
- Dónde: Claudio Coello, 3 · Marqués de Cubas (segunda sede)
- Estilo: bar boutique elegante, ambiente sofisticado y muy disfrutable.
Nacido en Alicante y trasladado con éxito a Madrid, Bar Manero ofrece un bocadillo de calamares que juega en la liga “gourmet”:
- Calamares de primera, rebozado fino y crujiente.
- Pan tipo mollete antequerano, suave y muy agradable de comer.
- Mayonesa de lima, que aligera el conjunto y realza el sabor del mar.
Su precio (en torno a 14 €) es más elevado que el de un bar de la Plaza Mayor, pero acorde con el producto, la técnica y el entorno. Ideal para una comida o cena de picoteo con vinos bien elegidos.

Café Comercial (entre panes castizos)
- Dónde: Glorieta de Bilbao, 7
- Estilo: café histórico completamente renovado, con varias zonas y ambiente acogedor.
En el mítico Café Comercial, uno de los cafés más emblemáticos de Madrid, el bocadillo de calamares se encuentra en la carta de barra, dentro del apartado “Entrepanes”. Comparte espacio con un pepito de ternera, un Paquito de cordero o un mollete de oreja, en una carta que rinde homenaje al bocadillo como formato.
Comerse un bocadillo de calamares aquí tiene algo de ceremonial: suelos hidráulicos, techos altos y la sensación de estar participando en un trocito de historia de la ciudad.
Bar H Emblemático (calamar gallego en tempura)
- Dónde: Calle Castelló, 83
- Estilo: taberna bajo el sello Hevia, clásica pero con toques modernos.
Detrás de Bar H Emblemático está el legendario restaurante Hevia. Su bocadillo de calamares no es cualquier cosa:
- Calamar gallego en tempura muy ligera.
- Pan tipo mollete, suave, con miga tierna.
- Un alioli muy suave que acompaña sin dominar.
Es uno de esos bocados finos que te dejan con ganas de repetir, perfecto como inicio de una comida donde también brillan ensaladillas, tigres, croquetas de queso ahumado y otros clásicos.
Gulah (po’boy castizo en Arturo Soria)
- Dónde: Arturo Soria (Gulah)
- Estilo: inspiración Nueva Orleans, música sureña y po’boys variados.
En Gulah se especializan en po’boys, el famoso bocadillo de Nueva Orleans. Entre sus versiones de pollo frito, albóndigas o alternativas veganas, han creado el “chulapoh”, un po’boy de calamares fritos con mayonesa de lima.
Se sirve al estilo americano: con patatas fritas y ensalada de col. Es un cruce perfecto entre el street food castizo y el soul food sureño, ideal para quienes busquen una experiencia algo diferente sin renunciar al calamar.

Desborre (visión riojana y viajera del bocata)
- Dónde: Madrid de los Austrias (restaurante Desborre)
- Estilo: casa de comidas moderna de la chef riojana Lucía Grávalos.
En Desborre, Lucía Grávalos propone una versión muy personal del bocadillo de calamares:
- Pan chino (panecillo tipo bao) como base.
- Calamar frito, mahonesa de cítricos y salsa de su tinta.
- Encurtidos caseros que aportan acidez y textura.
No es el bocata de barra de aluminio para tomar deprisa, sino una reinvención con mucho guiño viajero, en una carta donde las verduras de su huerto riojano tienen enorme protagonismo.
Bikini Bar (alta cocina entre panes)
- Dónde: NH Collection Eurobuilding, dentro del proyecto Rural de Rafa Zafra
- Estilo: barra especializada en bocadillos creativos y viajeros.
Aunque Bikini Bar se centra en entrepanes de muchos tipos –desde tartar de salmón ahumado a bocados con caviar–, su versión del bocadillo de calamares merece mención:
- Se sirve en pan brioche.
- Calamares fritos con una fritura impecable.
- Acompañados de alioli y chimichurri, aportando frescor y hierbas.
Es una interpretación de alto nivel, muy en la línea de la cocina marinera fina de Rafa Zafra, perfecta para acompañar un cóctel o una copa de champagne.
Lhardy: el “bocatín” más fino de Madrid
- Dónde: Carrera de San Jerónimo, 8
- Estilo: uno de los restaurantes más históricos y elegantes de Madrid, con tienda a pie de calle.
Cuando se habla de los mejores bocadillos de calamares en Madrid en clave gourmet, el nombre de Lhardy aparece casi siempre. Fundado en 1839 y actualmente en manos de Pescaderías Coruñesas, Lhardy sirve su bocatín de calamares en la tienda de la planta baja (no hace falta subir al comedor de alta cocina):
- Calamar de primera, nada de sucedáneos.
- Mayonesa de tinta de calamar, que tiñe ligeramente el conjunto y le da sabor marino profundo.
- Un pan especial llamado “pan bombón”, esponjoso y delicado, diseñado por Ricardo Vélez, maestro chocolatero y repostero de la casa.
El tamaño es más pequeño que un bocata clásico, el precio es elevado, pero la experiencia roza lo fetichista: compartir barra con su consomé, sus croquetas de cocido o su ensaladilla y rematar con este bocatín es algo que todo amante de la gastronomía madrileña debería probar al menos una vez.

Otros locales recomendados para bocata de calamares
Además de todos los ya mencionados, hay otros bares y restaurantes que distintas guías (Guía Repsol, Time Out, Elle, medios como El Mundo o Infobae) destacan dentro del universo de los mejores bocadillos de calamares en Madrid:
- Café Comercial (Glorieta de Bilbao): entrepan castizo en un marco histórico.
- Apura (General Oráa, 45): sanguchería peruana con bocata de calamares en tempura y rocoto.
- Celso y Manolo (Libertad, 1): tasca castiza donde el bocadillo se hace con rabas del Cantábrico y harina ecológica.
- Gaytán / Como Cabras: reinterpretaciones de alta cocina donde las anillas de calamar de potera juegan fuera del pan.
- Bares varios de Plaza Mayor y entorno analizados por blogs y medios: algunos recomiendan rutas comparativas para elegir “su ganador” entre Campana, Ideal, Postas, Plaza Mayor, etc.
Consejos para disfrutar de los mejores bocadillos de calamares en Madrid
- Evita las horas punta si no te gustan las aglomeraciones
En la Plaza Mayor y en bares míticos como El Brillante o La Campana, las colas en festivos y fines de semana pueden ser largas. Ir algo antes de comer (12:00–13:00) o más tarde de la sobremesa ayuda. - Combínalo con caña o vermut
El maridaje clásico es la caña bien tirada, pero muchos bares ofrecen también vermut de grifo o vinos interesantes. En locales más modernos, prueba con cerveza artesana o incluso cócteles ligeros. - Pregunta por el punto de fritura
Si eres muy sensible a la grasa, no tengas reparos en pedir que te lo hagan al momento, o en preguntar cuándo han salido esos calamares de la freidora. - Prueba varias versiones
Si te quedas varios días en la ciudad, alterna un bocata clásico (La Campana, La Ideal, Postas, Los Torreznos) con alguna versión moderna (Bareto, In-Pulso, Santerra, Lhardy). Entenderás por qué este bocado sigue tan vivo. - Atento a los precios
- Zona Plaza Mayor: bocatas desde unos 4–5 €.
- Bares icónicos y turísticos como El Brillante: alrededor de 7–7,5 €.
- Versiones gourmet: pueden subir a 10–18 € según local y formato.
FAQ sobre los mejores bocadillos de calamares en Madrid
¿Cuál es el bocadillo típico de Madrid?
El bocadillo típico de Madrid por excelencia es el bocadillo de calamares: anillas de calamar rebozadas y fritas, metidas en pan de barra, a veces con un toque de mayonesa o limón. Su relación con la capital es tan fuerte que muchos madrileños consideran casi obligatorio tomar uno en la Plaza Mayor.
¿Por qué es famoso el bocadillo de calamares en Madrid?
Es famoso por una mezcla de historia, practicidad y cultura popular:
- Llegada de pescado a la corte gracias a técnicas de conservación desde el siglo XVI.
- Influencia andaluza en el rebozado en el siglo XIX.
- Boom definitivo en los años 50–60 alrededor de la Plaza Mayor y bares como El Brillante.
- Es barato, rápido de preparar y muy saciante: el fast food castizo ideal.
¿Dónde comer los mejores bocadillos de calamares en Madrid si es mi primera vez?
Si es tu primera visita y quieres ir sobre seguro:
- Plaza Mayor y entorno: La Campana, La Ideal, Bar Postas, Cervecería Plaza Mayor.
- Frente a Atocha: El Brillante.
- Versión moderna pero muy castiza: Bareto, In-Pulso, Santerra Neotaberna.
- Versión gourmet: Lhardy, Bar Manero, Hermanos Vinagre.
Con una pequeña ruta por estos sitios probarás algunos de los mejores bocadillos de calamares en Madrid y tendrás una visión bastante completa del clásico.
¿Cuánto cuesta un buen bocadillo de calamares en Madrid?
Depende mucho de la zona y del tipo de local:
- Bares clásicos cerca de Plaza Mayor (La Campana, La Ideal, Postas): alrededor de 4–5 €.
- El Brillante y locales muy turísticos: en torno a 7–7,5 €.
- Versiones de autor y gourmet (Lhardy, Bar Manero, Bikini Bar, Santerra, In-Pulso): entre 8 y 18 €, según tamaño y producto.
¿Se suele poner mayonesa o salsa al bocadillo?
El bocadillo tradicional madrileño suele servirse sin salsa, dejando al cliente añadir unas gotas de limón si lo desea. Sin embargo, muchas versiones modernas incorporan:
- Mayonesa suave.
- Alioli ligero.
- Salsas cítricas (lima, limón).
- Toques picantes (rocoto, chipotle, chimichurri).
Si eres purista, en sitios como Los Torreznos, La Campana o La Ideal lo encontrarás tal cual manda la tradición.
¿Es mejor el bocadillo de calamares de la Plaza Mayor o el de El Brillante?
Son experiencias distintas:
- Plaza Mayor: ambiente histórico, muchas opciones donde comparar, precios algo más contenidos, encanto castizo concentrado en pocas calles.
- El Brillante: bar mítico de Atocha, anillas grandes, punto de reunión de viajeros, bocata más caro pero icónico.
Lo ideal, si puedes, es probar ambos estilos y decidir por ti mismo cuál te convence más dentro del universo de los mejores bocadillos de calamares en Madrid.
¿Hay opciones de bocata de calamares fuera del centro turístico?
Sí. Algunos de los favoritos de los madrileños están fuera del circuito más turístico:
- Los Torreznos (Goya, López de Hoyos, Alonso Cano).
- Bar Sidi (Malasaña).
- Hermanos Vinagre (Chamberí, Retiro, Chueca).
- Apura (barrio de Salamanca).
- Los Bocadillos (Argüelles, Chamberí).
Perfectos si quieres mezclarte más con el día a día de la ciudad y alejarte un poco de las masas alrededor de la Plaza Mayor.
En resumen, ya sea en una barra estrecha junto a la Plaza Mayor, en una neotaberna de Ponzano o en un salón histórico como el de Lhardy, los mejores bocadillos de calamares en Madrid siguen demostrando que, con buen producto, fritura cuidada y un pan a la altura, un plato aparentemente sencillo puede convertirse en emblema de toda una ciudad.
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